Recuerdos imborrables del PRI

Por Mr. XApr 20, 2018
Recuerdos imborrables del PRI

La matanza de Tlatelolco

Tras diversas manifestaciones pacíficas, entre ellas la Marcha del silencio del 13 de septiembre de ese año, la tarde del 2 de octubre, un día después de la salida del Ejército de la UNAM y del IPN, miles de personas se reunieron en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco.

Elementos del “Batallón Olimpia” (vestidos de civiles con un pañuelo o guante blanco en la mano izquierda) se infiltraron en la manifestación. A las seis de la tarde, un helicóptero sobrevoló la plaza y disparó bengalas, lo que después se dijo era la señal para que los francotiradores del Batallón, localizados en el edificio Chihuahua, abrieran fuego en contra de los manifestantes y presuntamente también contra los militares que resguardaban el lugar. La confusión originó un horrible caos, los oradores pedían no caer en provocaciones, pero los asistentes intentaban huir del lugar.

Pero el ataque no culminó con la matanza, algunos sobrevivientes se refugiaron en edificios aledaños que fueron revisados por el Ejército sin orden alguna, además hubo diversas detenciones de líderes del movimiento.

Aún se desconoce el número exacto de muertos y heridos. La cifra oficial del gobierno del entonces presidente Gustavo Díaz Ordaz fue de 20 personas fallecidas, pero la realidad supera este dato.

La responsabilidad del acto recayó en el entonces secretario de gobernación, Luis Echeverría y Ordaz.

Durante el informe de gobierno de 1969, Díaz Ordaz afirmó: “Asumo integramente la responsabilidad personal, ética, social, jurídica, política e histórica por las decisiones del gobierno en relación a los sucesos del año pasado”. En 1970, durante una entrevista, aseguró “estar totalmente tranquilo con su conciencia y consigo mismo” y dijo “no temer al juicio de sus contemporáneos”.

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El Halconazo

Tras la matanza del 2 de octubre, pasaron casi tres años para que los estudiantes volvieran a salir a las calles, pero de nueva cuenta fueron reprimidos.

El 10 de junio de 1971, una manifestación estudiantil en apoyo a los estudiantes de Monterrey  comenzó cerca de la estación del metro Normal. Sin embargo, poco tiempo después, estalló una granada y aparecieron grupos armados, tanques antimotines, camiones de bomberos,  patrullas y francotiradores, produciéndose un enfrentamiento que duró aproximadamente dos horas. Al anochecer, 70 cuerpos de estudiantes fueron encontrados, además de algunos lesionados.

Elementos del ejército resguardaron el Palacio Nacional y Luis Echeverría (presidente de 1970 a 1976) anunció una investigación sobre la matanza y afirmó que castigaría a los culpables, pero el acto quedó impune.

Echeverría se desligó de los hechos y pidió la renuncia del entonces jefe del Departamento del Distrito Federal, Alfonso Martínez Domínguez.

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“Defenderé al peso como un perro”

Durante la administración de Echeverría se descubrieron grandes yacimientos de petróleo en el sureste del país, que José López Portillo decidió explotar durante su gestión, generando un acelerado proceso de endeudamiento.

En junio de 1981 se precipitó la crisis, producto de la baja internacional en los precios del petróleo, reducción en el consumo, una serie de medidas erráticas y la poca confianza de los inversionistas en el país.

Para 1982 la deuda llegaba a 59 mil millones y de acuerdo con La Jornada, la inflación alcanzaba 90 por ciento y el dólar había pasado de 24.50 a 57.20 pesos, pero el presidente no quería aceptar la crisis pese a las malas condiciones e incluso se negaba a devaluar el peso con el argumento político de que ”presidente que devalúa se devalúa”.

En su intento por mostrarse fuerte y seguro, López Portillo afirmó en una entrevista con corresponsales extranjeros: ”Defenderé al peso como un perro”, pero al final, tuvo que devaluar.

El 31 de agosto de 1982 escribió: “(…) He acordado, y lo anunciaré mañana, nacionalizar la banca y un control total de cambios…”. Y así fue.

Pero en plena crisis económica, casi al final de su sexenio, se dio a conocer la construcción de un complejo de cuatro viviendas propiedad de la familia López Portillo y al que todos conocieron como “La colina del perro”.

 

El Negro Durazo

Entre 1976 y 1982, Arturo Durazo Moreno “El Negro Durazo” acumuló tanto poder que algunos pensaron se convertiría en Presidente. Se desempeñó como jefe del Departamento de Policía y Tránsito de la Ciudad de México durante el gobierno de José López Portillo y contó con el apoyo de éste. Su declive inició con la matanza del río Tula, la entrada al poder Miguel de la Madrid y la revelación de su fortuna en la publicación del libro Lo negro del “negro” Durazo, escrito por José González González, uno de sus ex ayudantes.

Diversas biografías y medios dan cuenta de que Durazo acumuló tanto dinero que construyó un Chalet estilo suizo equipado con un galgódromo, caballerizas, canchas de tenis, un gran estacionamiento para su colección de autos de lujo y hasta una réplica de la discoteca Studio 54. Asimismo, mandó edificar su propio Partenón de 20 mil metros cuadrados en Zihuatanejo.

Uno de los hechos que más causó conmoción cuando fungió como funcionario público, fue la aparición de 12 cadáveres, el 14 de enero de 1981, en el emisor central del sistema de drenaje profundo, ubicada en San José Acoculco, Municipio de Atotonilco de Tula, Hidalgo, pertenecientes presuntamente a una banda de asaltabancos colombianos. Las averiguaciones revelaron que el presunto responsable intelectual de los hechos fue Durazo y el autor material Francisco Sahagún Baca, su colaborador.

Después de terminar el sexenio de López Portillo, fue destituido e investigado. En 1984 fue detenido en Puerto Rico y extraditado a México dos años más tarde bajo el cargo de extorsión. Estuvo seis años en prisión.

 

“La Renovación Moral”

Uno de los lemas de campaña de Miguel de la Madrid fue “La Renovación Moral”, con ello se trató de limpiar las dependencias y terminar con los actos corruptos de los funcionarios, que incluían lujos, nepotismo y beneficios económicos en las más altas esferas de la política.

Entre los personajes que se vieron afectados por las nuevas medidas del entonces presidente, se encontraban el ex-director de Pemex Jorge Díaz Serrano y Arturo Durazo, detenido durante este sexenio.

Sin embargo, muchos años después de dejar la presidencia, de la Madrid reveló en mayo de 2009 que su gobierno toleró la corrupción de  Joaquín Hernández Galicia “La Quina”, ex líder del sindicato petrolero.

En una entrevista que le realizó la periodista Carmen Aristegui, el ex mandatario dijo que su administración toleró abusos, contratos y la venta de plazas por parte de “La Quina” por temor a que provocara algún conflicto.

“Yo sabía que ‘La Quina’ importaba armas y que las tenía preparadas para algún enfrentamiento con el gobierno”, aseveró el ex Jefe de Estado.

Hernández Galicia fue detenido el 10 de enero de 1989 por órdenes del entonces nuevo Jefe del Ejecutivo, Carlos Salinas de Gortari.

La crisis 

Durante los primeros días del gobierno de Ernesto Zedillo, tuvo lugar la devaluación del peso que fue conocida como el “error de diciembre”, originando alzas en las tasas de interés, el mayor declive económico de México registrado desde la Gran Depresión, con una caída de 6.2% en el PIB.

La dura situación orilló al entonces secretario del Tesoro de EU, Robert Rubin, y su subsecretario, Larry Summers, a proveer a México de un”paquete de rescate” que otorgó la administración Clinton por 20 mil millones de dólares, más otros 30 mil millones de “ayuda internacional”.

Pero la crisis no sólo golpeó a la nación, tuvo una fuerte repercusión a nivel internacional derivada de la crisis de iliquidez y solvencia que registró la economía mexicana durante 1995, a estas consecuencias se les conoció como “El efecto tequila”.

 

La matanza de Aguas Blancas

El vado de Aguas Blancas, municipio de Coyuca de Benítez, Guerrero, vivió uno de los peores actos de violencia el 28 de junio de 1995, cuando agentes del agrupamiento motorizado de la policía guerrerense dispararon en contra de un grupo de miembros de la Organización Campesina de la Sierra del Sur (OCSS) que se dirigían a un mitin político en la población de Atoyac de Álvarez, matando a 17 campesinos y dejando 23 heridos.

El gobierno estatal encabezado entonces por el priísta Rubén Figueroa Alcocer negó los hechos y el 12 de marzo de 1996, solicitó licencia al Congreso de Guerrero y fue sustituido por Ángel Aguirre Rivero como mandatario interino.

De acuerdo con informes de la CNDH, las autoridades sabían que se realizaría el mitin y se dio aviso en el hospital regional para que estuvieran preparados para recibir heridos.

Miembros de la OCSS dijeron que los policías que cometieron el genocidio estaban bajo las órdenes de Manuel Moreno González, quien pretendía evitar que llegaran a su destino.

Tras la masacre, los pobladores han pedido justicia, recibiendo sólo apoyos como becas, dinero y viviendas.

 

La masacre de Acteal

El 22 de diciembre de 1997 en el poblado de Acteal, municipio de Chenalhó, Chiapas, un grupo armado, al parecer conformado por más de 100 personas, asesinó a 45 indígenas tzotziles: 18 niños, 22 mujeres y 6 hombres.

La versión oficial difundida por el gobierno de Ernesto Zedillo, atribuyó el ataque a disputas entre grupos locales tras formarse Concejo Municipal Autónomo de Polhó. Pero los habitantes desmintieron esto y aseguraron que su simpatía por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) hizo que el gobierno organizara grupos paramilitares para hostigar a la población y causar enfrentamientos.

Tras casi 10 años de la matanza, el 27 de diciembre de 2006, la Fiscalía General de Justicia de Chiapas anunció la creación de una instancia para reactivar las investigaciones del caso Acteal. Un año más tarde, 34 indígenas fueron condenados a 26 años de prisión, de los cuales sólo dos aceptaron haber participado en el ataque.

Represión en Atenco

Lo que comenzó como un zafarrancho para evitar que floricultores se instalaran en una calle del municipio de Atenco se convirtió en uno de los conflictos que marcó el gobierno de Enrique Peña Nieto al frente del Estado de México.

El 3 de mayo de 2006 un grupo de comerciantes informales y habitantes de Texcoco y Atenco se enfrentaron a policías municipales que los intentaron desalojar. Tras el incidente, los manifestantes bloquearon la carretera Texcoco-Lechería y la policía intentó disolverlo; sin embargo fueron repelidos.

Elementos de la Policía Federal Preventiva intervinieron para tratar de restablecer el orden público. El resultado de los enfrentamientos fue la muerte de dos personas, una de ellas menor de edad, 260 detenidos y 26 casos de mujeres que sufrieron abusos sexuales.

La Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) investigó los abusos de autoridad y determinó “que hubo graves violaciones a los derechos humanos, de las cuales eran responsables mandos medios y bajos policíacos”.

En una entrevista para Reforma, publicada el 4 de septiembre de 2011, Enrique Peña Nieto habló sobre Atenco y aseguró que “se justificó el uso de la fuerza pública para restablecer las condiciones de paz y de tranquilidad social”

Y los que falta nombrar y los que vienen.


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