LOS CINCO MEJORES PINTORES MEXICANOS DEL SIGLO XX

Por Mr. XApr 13, 2018
LOS CINCO MEJORES PINTORES MEXICANOS DEL SIGLO XX

 

Desde el México prehispánico hasta el siglo XXI, México es un país con una gran tradición en las artes plásticas y en las artesanías populares. Es la cuna de grandes pintores, escultores y artesanos a lo largo de su historia. Especialmente, la pintura cuenta con numerosos y grandes artistas novohispanos y mexicanos y grandes abundantes y obras en la Época Colonial, en la Época Moderna y, especialmente, en la Época Contemporánea. Es difícil seleccionar quiénes pueden ser los diez más grandes de cada siglo, de cada época histórica y, más aún, de toda la historia. Se traza a continuación una lista de los Diez Más Grandes Pintores Mexicanos del Siglo XX.

En esta lista, hay cuatro hombres y 1 mujer . Hay tres defeños. Como todas las selecciones, la presente lista está sujeta a plurales discusiones y cambios. La lista está ordenada en estricto orden cronológico y en esta parte aparecen cinco pintores mexicanos.

1. JOSÉ CLEMENTE OROZCO (Zapotlán, Jalisco,1883-1949, Ciudad de México)

Sus numerosas pinturas murales y de caballete se caracterizan por “un realismo populista y por un ardor revolucionario” (Los Doce). Pintó murales en México y en los Estados Unidos (California, New Hampshire y Nueva York). Los mismos títulos de sus murales muestran una gran preocupación estética, cultural y social por la historia antigua, moderna y contemporánea de México: La aparición de Quetzalcóatl, La conquista y la evangelización, Juárez redivivo, Hidalgo como legislador y libertador de los esclavos, entre otros. Sus murales La trinchera y Cortés y La Malinche (1926) son muy famosos y abordan temas de la historia de México: Las batalles de la Revolución Mexicana y la Conquista, respectivamente. Entre sus pinturas destacan el mural llamado por el crítico de arte Justino Fernández Katharsis (1934) del Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y los cuarenta murales al fresco y el famoso Hombre de Fuego de la capilla y la cúpula del Hospicio Cabañas de la ciudad de Guadalajara. Puede verse más información sobre la vida y la obra de este pintor en él.

2. DIEGO RIVERA (Guanajuato, Guanajuato, 1886-1957, Ciudad de México)

Estuvo casado con la escritora y modelo Guadalupe Marín y con la pintora Frida Kahlo y perteneció al Partido Comunista Mexicano. En sus primeros cuadros se advierte la influencia del Cubismo, especialmente en El paisaje zapatista (1915). Después, su obra pictórica puede clasificarse dentro del Realismo y del Muralismo. Un cuadro sobresaliente es La vendedora de flores (1942) de corte indigenista y mexicanista. En sus murales, se refleja un poderoso nacionalismo cultural y la historia de México, desde la Época Prehispánica hasta la Época Contemporánea, con etapas claves como la Conquista y la Colonia, la Independencia y la Revolución Mexicana. Presentó una exposición en el Museo de Arte de Nueva York y pintó murales en México y los Estados Unidos (Detroit). Entre sus numerosas obras, pueden mencionarse los murales históricos del edificio de la Secretaría de Educación Pública, el ciclo narrativo de la historia de México desde la Época Prehispánica hasta el siglo XX en los muros del Palacio Nacional (1929-1935), el mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda del antiguo Hotel del Prado (1946) (“Diego Rivera”). Otro mural esencial fue Tierra fecunda en la Escuela Nacional de Agricultura de Chapingo (Los Doce).

 

3.  DAVID ALFARO SIQUEIROS (Ciudad de México), 1896-1974, Cuernavaca, Morelos)

Tuvo una intensa vida política durante la Revolución Mexicana y con el Partido Comunista Mexicano. Perteneció a diversos sindicatos laborales, fue secretario general del Sindicato de Pintores, Escultores y Grabadores revolucionarios de México y fundó y dirigió el periódico El Machete, el cual fue el órgano del Partido Comunista posteriormente (Los Doce). Su pintura se clasifica en general como parte del Realismo y del Muralismo. Entre sus cuadros, destacan La madre, Las calabazas, el autorretrato El Coronelazo y Nuestra imagen actual (1947).  Pintó murales en México, Chile, Cuba y los Estados Unidos (California). Algunos murales importantes son los siguientes: Cuauhtémoc contra el mito (1946); Patricios y Patricidas (1946) en la Secretaría de Educación Pública; Del Porfirizo a la Revolución (1960) en el Castillo de Chapultepec; La Marcha de la Humanidad (1971) en El Polifórum Siqueiros de la Ciudad de México, el cual cuenta con murales de este brillante pintor, dentro una línea expresionista.

 

4.  RUFINO TAMAYO (Tlaxiaco, Oaxaca, 1899-1991, Ciudad de México)

En sus óleos, dominan “los colores alegres y contrastantes, tomados en parte del paisaje y la flora de su tierra”, el estado de Oaxaca (Los Doce). Algunos cuadros destacados dentro de su larga trayectoria pictórica son los siguientes: El contemplador de estrellas, Animales (1941) y Las sandías, Luna (1951) y Hombre con guitarra. En especial, El barquillo de fresa (1938) tiene una gran influencia del francés Georges Braque y sobresale también Músicas dormidas (1950) (“Tamayo”). Sus murales están en México y en los Estados Unidos (Massachussetts, Dallas, Chicago). Entre estas pinturas monumentales, pueden mencionarse Homenaje a la raza y México de hoy (1952-1953) en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México y el mural para la Escuela Nacional de Música de 1933 (Los Doce). Recibió el Premio de la Bienal de Sao Paul en 1954 y el Premio Nacional de Pintura en México en 1964. Expuso en Venecia, Nueva York, Paris, Bruselas y otros importantes museos del mundo. El Museo Rufino Tamayo de la Ciudad de México reúne una buena parte de su obra pictórica.

 

5. REMEDIOS VARO (Gerona, España, 1908-1963, Ciudad de México)

Emigró de España a Francia. Se casó con el poeta francés Benjamín Péret (1899-1959); luego, ella conoció al poeta surrealista francés André Bretón (1896-1966); después llegó a México a principios de la década de los cuarenta y en este país estableció su lugar de residencia permanente entre 1941 y 1963. Destacan en su obra pictórica los cuadros Mimetismo, Creación de las aves (1957), Mujer saliendo del psicoanalista (1960), Tauro y otros más y, en especial, Varo poseía libros de literatura, psicoanálisis, alquimia y de otros interesantes tópicos del conocimiento y de la cultura occidental, era una ávida lectora y escribía textos literarios de fantasía, entre los cuales se cuentan “Cómo hacer una peluquería psicoanalista” (De Todo).

En las pinturas de Varo aparecen figuras misteriosas y fantásticas: Un hombre cubierto con un manto cuadriculado que parece brotar del mismo piso formado con cuadros en blanco y negro y que está decantando sustancias diversas en algunos matraces de cristal; un hombre que viaja en su propio abrigo sobre una pequeña rueda como un equilibrista de circo y que carga diversas vasijas de cocina y que porta en su interior varias habitaciones de casa y un hombre que toca el piano; un hombre que tiene un collar con una guitarra colgado de su cuello, y está creando por alquimia algunos pájaros Los rostros de los personajes humanos de los cuadros de Varo son verdaderamente enigmáticos en su mayoría y sus espacios físicos —naturales o urbanos— se caracterizan por el geometrismo, por el misterio y por el simbólico onirismo.

Una pintura muy famosa es Mujer saliendo del psicoanalista. Es un cuadro de madurez creadora en el cual la pintora cristaliza mejor sus símbolos pictóricos. Por ejemplo, el rostro del padre en la mano de la mujer representa la influencia paterna dentro de la familia, de acuerdo a las teorías freudianas; la vasija que contiene un reloj y otros objetos son los traumas psicológicos; y la oficina del psicoanalista es la del psicólogo austriaco Siegmund Freud (1856-1939) (De Todo). La pintura de Remedios Varo se caracteriza por “la imaginación y la espiritualidad” y por la creación de “un mundo mágico y misterioso” (“Varo, Remedios”). Sus pinturas muestran “figuras humanas estilizadas realizando tareas simbólicas, en las cuales se tienen a la vez elementos oníricos y arquetípicos” (“Remedios Varo”). La Revelación o el Relojero (1955) y Catedral vegetal (1959) son otras dos de sus grandes obras de influencia surrealista y son verdaderos prodigios de la imaginación pura.

En particular, Exploración de las fuentes del Orinoco (1959) expone el encuentro de un esbelto y rubio hombre vestido en un traje de obrero color marrón con una misteriosa copa de cristal que mana abundante. Este hombre viaja en una pequeña, extraña y fantástica nave con aletas de pez en color naranja y con unas alas rosadas pequeñas en la parte superior. La copa se encuentra justamente dentro de un tronco de árbol semiabierto y el agua manada ha formado un gran lago o río, donde hay gruesos troncos de árboles y flota la mágica nave con forma de pez. Con esta breve descripción escrita, puede verse la gran y fina belleza, la fantasía simbólica y la extraordinaria  poeticidad de los cuadros de Remedios Varo.


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